El aceite de transmisión protege las piezas móviles dentro de un sistema de transmisión. Reduce la fricción, ayuda a controlar la temperatura y protege engranajes, rodamientos y ejes contra el desgaste, la corrosión y la oxidación.
También está diseñado para soportar presiones extremas entre engranajes. Aditivos especiales ayudan a evitar el contacto metal con metal y los daños en los engranajes — una protección que los aceites de motor estándar no ofrecen.
El aceite de transmisión se utiliza en cajas de cambios manuales, transmisiones automáticas, diferenciales, cajas de transferencia y ejes. Cada aplicación requiere el tipo de aceite y la especificación adecuados.
Beneficios clave:
Los aceites de transmisión suelen dividirse en dos tipos principales: ATF y MTF. Ambos están desarrollados para proteger los sistemas de transmisión, pero se utilizan en aplicaciones diferentes y tienen propiedades técnicas distintas. Elegir el fluido correcto es esencial para un cambio suave, un rendimiento fiable y una protección a largo plazo.
ATF, o Automatic Transmission Fluid, está diseñado para transmisiones automáticas. En estos sistemas, el fluido hace más que lubricar. También ayuda con la refrigeración, la presión hidráulica y el control de la fricción, permitiendo que la transmisión cambie de marcha de forma suave y eficiente. El ATF se utiliza a menudo en cajas de cambios automáticas, pero también puede ser necesario en ciertas aplicaciones de dirección asistida o hidráulicas, según las especificaciones del fabricante.
MTF, o Manual Transmission Fluid, se utiliza en cajas de cambios manuales. Su función principal es proteger engranajes, rodamientos, ejes y sincronizadores contra el desgaste y la fricción. Un MTF de alta calidad facilita un cambio manual suave, reduce el ruido y ayuda a que la caja de cambios funcione de forma fiable en diferentes condiciones de conducción.
Como las transmisiones automáticas y manuales funcionan de forma diferente, ATF y MTF no son intercambiables. El uso de un aceite de transmisión incorrecto puede provocar un mal comportamiento del cambio, mayor desgaste, sobrecalentamiento o daños en componentes sensibles de la transmisión. Respete siempre la viscosidad requerida, la homologación OEM o la especificación de rendimiento.